GUERRA DE CÁRTELES EN LA SIERRA: MÁS DE 300 CHIHUAHUENSES HUYERON DE SUS CASAS Y EL GOBIERNO FEDERAL LLEGÓ TARDE. A finales de febrero y principios de marzo de 2026, comunidades de Atascaderos, en el municipio de Guadalupe y Calvo, vivieron lo que los habitantes de la Sierra Tarahumara conocen demasiado bien: tuvieron que agarrar lo que pudieron y correr. Más de 300 personas abandonaron sus hogares por la guerra entre cárteles. Familias enteras desplazadas por la violencia en pleno 2026, en el estado que Claudia Sheinbaum había prometido convertir en “prioritario” para su estrategia de seguridad.
El gobierno del estado de Chihuahua respondió de inmediato: albergues en Parral, Delicias y la capital, atención humanitaria, coordinación con municipios. El gobierno federal: llegó tarde y de manera insuficiente. El retorno organizado de los desplazados apenas comenzó el 16 de marzo, semanas después del éxodo. Semanas en las que esas familias durmieron fuera de sus comunidades mientras la Federación tomaba nota.
El contexto lo hace más grave: Chihuahua cerró 2025 como la segunda entidad con más homicidios del país, con mil 791 víctimas. Desde marzo de 2025 el estado registra más de 100 homicidios dolosos cada mes sin interrupción. Legisladores hablan de una “meseta de violencia” comparable a la crisis de 2008-2011, la peor época del narco en Juárez. Sheinbaum prometió que Chihuahua sería “estado prioritario”. Los desplazados de Atascaderos ya saben cuánto vale esa promesa.








