Un vendedor de clips y post-its se convirtió, de la noche a la mañana, en el hombre que va a tener en sus manos las huellas dactilares, el rostro y los datos biométricos de todos los mexicanos. Jorge Stephan Romita Iturbe, empresario de 35 años sin historial en tecnología ni seguridad, acumula contratos por más de 4 mil 500 millones de pesos con el gobierno de la 4T. El más escandaloso: mil 200 millones de pesos para recolectar los datos biométricos de toda la población, otorgado sin licitación, sin competencia, sin explicación. Solo con la firma de “Pepe” Merino, el funcionario de confianza de Sheinbaum que dirige la Agencia de Transformación Digital. Para llegar ahí, Romita se peleó con su papá y con su hermano, dejó contratos sin cumplir (como equipos de seguridad para Aduanas que debía entregar desde 2023) y se acercó a las personas correctas: Julio Scherer, Alfonso Durazo, Rafael Ojeda. En la 4T, no importa lo que sabes hacer. Importa a quién le caes bien.
De vender libretas a controlar los datos biométricos de 130 millones de mexicanos








