En un evento que dejó más dudas que aplausos, el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, volvió a encender las alarmas al encabezar una concentración masiva en la Plaza de la Mexicanidad, donde prácticamente se destapó rumbo a la coordinación estatal de la llamada “4T” en Chihuahua.
Aunque el discurso oficial habla de “amor por Juárez” y “respaldo ciudadano”, lo que realmente quedó en evidencia fue un despliegue monumental que contrasta con los propios lineamientos internos de Morena, donde se ha advertido que este tipo de actos anticipados y promoción personalizada deben evitarse. Sin embargo, eso parece no aplicar para algunos.
El evento político, disfrazado de “fiesta”, incluyó música, logística masiva y movilización de personas, lo que inevitablemente abre la pregunta incómoda: ¿de dónde salió el dinero? Porque mientras la narrativa oficial presume austeridad, estos espectáculos parecen todo menos baratos, con costos que fácilmente podrían ascender a cifras millonarias… sin que exista transparencia clara sobre su financiamiento.
Pero eso no es todo. Versiones que circulan entre asistentes apuntan a un viejo método que muchos creían superado: el acarreo. Camiones, grupos organizados y estructuras movilizadas desde distintos puntos del estado habrían sido clave para inflar la asistencia.
Aún más delicado es el señalamiento de que empleados municipales habrían sido presionados —o directamente obligados— a acudir al evento, en lo que muchos ya califican como un uso indebido de recursos humanos del propio Ayuntamiento para fines políticos.
Mientras tanto, el alcalde no ocultó sus aspiraciones y dejó claro que buscará encabezar la coordinación de la Cuarta Transformación en Chihuahua, en un movimiento que marca el arranque anticipado de la carrera rumbo al 2027.
Así, entre discursos de cambio y prácticas que recuerdan a la vieja política, la gran pregunta queda en el aire: ¿se trata realmente de transformación… o del mismo juego de siempre, pero con otro nombre?








