La caída ya no es disimulable… es un desplome. El alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, vuelve a aparecer mal evaluado, tal como se señala en las últimas encuestas publicadas por RUBRUM, con esto se confirma lo que en la calle ya es un grito constante: su gobierno va en retroceso y la paciencia de los juarenses se agotó.
Los números ya no lo sostienen. Lo que antes era propaganda de altos niveles de aprobación hoy se convierte en evidencia de desgaste, errores y abandono. La más reciente evaluación ciudadana lo exhibe lejos de los primeros lugares, confirmando una tendencia que no deja dudas: cada vez está peor.
Pero el problema no solo es el ranking… es la realidad.
Juárez sigue atrapado en los mismos problemas de siempre —y en algunos casos, peor—:
calles destrozadas que parecen zonas de guerra, basura acumulándose en colonias enteras, servicios públicos rebasados y una inseguridad que no da tregua. Mientras tanto, las promesas se quedaron en discursos y eventos.
Y si algo ha encendido aún más la indignación ciudadana, es la falta de reacción ante situaciones críticas. Casos graves han evidenciado la inacción del gobierno municipal, demostrando que la administración reacciona tarde… o simplemente no reacciona.
A esto se suma la percepción de decisiones cuestionables dentro del gobierno, donde más de uno señala que algunos nombramientos parecen responder a compromisos políticos antes que a perfiles capaces, lo que termina reflejándose en áreas que simplemente no funcionan.
Mientras tanto, el contraste dentro del estado es inevitable: el alcalde de Chihuahua capital logra mejores evaluaciones, dejando en evidencia la brecha y el rezago en el que se encuentra Juárez.
Pero aquí no se trata de comparaciones… se trata de resultados. Y los resultados hoy son claros: una administración que se cae a pedazos.
De haber presumido niveles de aprobación altos hace apenas unos meses, hoy la narrativa cambió por completo. La ciudadanía ya no compra discursos, exige resultados… y no los está viendo.
En Juárez, el hartazgo ya no es rumor: es realidad.
Y la caída de Cruz Pérez Cuéllar parece no tener freno.








