Mientras millones de mexicanos lidian con deudas, inflación y créditos cada vez más caros, los bancos en México viven una auténtica época dorada… incluso más lucrativa que en los gobiernos del PRI y el PAN.
De acuerdo con datos recientes, durante la llamada Cuarta Transformación, las instituciones financieras han alcanzado niveles históricos de ganancias, superando lo registrado en sexenios anteriores.
El contraste es brutal: mientras el discurso oficial presume bienestar y justicia social, los bancos —muchos de ellos extranjeros— acumulan utilidades récord gracias a intereses, comisiones y servicios financieros que siguen exprimiendo el bolsillo de los usuarios.
Lejos de una regulación más estricta o medidas que limiten estos ingresos, el sistema financiero ha seguido creciendo sin freno, lo que abre la pregunta incómoda: ¿quién se está beneficiando realmente del modelo económico actual?
Así, en medio del relato de transformación, los números cuentan otra historia: una en la que los bancos ganan más que nunca… y los ciudadanos siguen pagando la cuenta.








