CINCO BEBÉS MUERTOS EN EL IMSS: EL TERRIBLE CASO QUE VUELVE A PONER BAJO LA LUPA AL SEGURO SOCIAL
Lo que debía ser un lugar para salvar vidas terminó convertido en el escenario de una tragedia que hoy exige respuestas: cinco recién nacidos murieron entre el 15 y el 19 de septiembre dentro de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital General de Zona número 1 del IMSS, en Durango.
Y mientras las familias enfrentan un dolor imposible de dimensionar, las autoridades todavía buscan determinar exactamente qué ocurrió.
El caso ha levantado cuestionamientos por las condiciones en las que fueron atendidos los bebés y por posibles omisiones, errores y fallas que deberán ser esclarecidas por las investigaciones. Las propias familias han llevado el caso ante la Fiscalía General de la República y exigen que se determine si existieron responsabilidades.
En la unidad neonatal fue detectada una bacteria y cuatro de los cinco bebés fallecidos dieron positivo al microorganismo; sin embargo, hasta ahora las autoridades no han establecido que esa bacteria, por sí sola, sea la causa de las cinco muertes. Precisamente por eso, la investigación debe determinar qué pasó dentro del hospital y si existieron fallas en los protocolos de atención, vigilancia sanitaria, prevención o respuesta.
El propio director general del IMSS, Zoé Robledo, tuvo que acudir a Durango y pedir perdón a los padres de los bebés fallecidos. Para las familias, sin embargo, la exigencia va mucho más allá de una disculpa: quieren saber qué ocurrió con sus hijos y quién debe responder por lo sucedido.
Y aquí aparece una pregunta que inevitablemente vuelve a la conversación pública: ¿qué está pasando con el IMSS?
Durante los últimos años, el gobierno federal ha defendido una transformación del sistema de salud y ha prometido mejorar la atención pública. Pero tragedias como ésta vuelven a poner sobre la mesa las condiciones reales que enfrentan millones de mexicanos cuando llegan a un hospital del Seguro Social.
En Chihuahua, incluso, la frase “IMSS y nada es lo mismo” se convirtió en una campaña pública impulsada por el PAN estatal para cuestionar el servicio y señalar lo que ese partido e incluso derechohabientes consideran abandono y deterioro de los sistemas federales de salud.
Y hoy, ante una tragedia como la de Durango, aquella frase adquiere un significado todavía más duro para muchas familias: tener IMSS debería representar tranquilidad, atención y seguridad; nunca miedo, incertidumbre o la posibilidad de salir de un hospital sin un ser querido.
Para sus críticos, el deterioro del sistema de salud durante los gobiernos de Morena se ha convertido en uno de los grandes reclamos de esta administración. Esa es una valoración política, pero lo que sí queda fuera de discusión es que cinco familias perdieron a sus recién nacidos y todavía esperan respuestas claras.
Porque cinco bebés no son una estadística.
Son cinco vidas que apenas comenzaban.
Y una disculpa, por dolorosa y necesaria que sea, no puede sustituir una investigación profunda, responsabilidades claras y garantías de que algo así no vuelva a ocurrir.
La pregunta queda sobre la mesa: ¿cuántas tragedias más tendrán que ocurrir para que el derecho a recibir atención médica segura deje de ser una promesa y se convierta en una realidad?








