Mientras el gabinete de seguridad asegura que la situación está bajo control y que “todo está bien”, la realidad en las calles cuenta otra historia: bloqueos, incendios y enfrentamientos tras el abatimiento de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.
La presidenta Claudia Sheinbaum llamó a la calma y sostuvo que se están tomando medidas para garantizar la seguridad. Sin embargo, en al menos once estados del país se reportaron carreteras cerradas, vehículos incendiados y ataques coordinados, una reacción que demuestra la capacidad operativa del crimen organizado para paralizar regiones enteras en cuestión de horas.
El gabinete insiste en que las fuerzas federales mantienen el control. Pero mientras se emiten comunicados tranquilizadores, ciudadanos quedan atrapados en bloqueos, transportistas abandonan rutas y familias viven con miedo ante la posibilidad de nuevos estallidos de violencia.
La narrativa oficial habla de estabilidad. Las imágenes en redes muestran fuego y humo. El contraste es brutal: un gobierno que comunica normalidad frente a una realidad que refleja tensión, miedo e incertidumbre.
Si todo está bajo control, ¿por qué el país se detiene cada vez que el narcotráfico responde?








