La narrativa de la “honestidad valiente” vuelve a tambalearse.
La Auditoría Superior de la Federación destapó un nuevo boquete multimillonario en el último año del gobierno de López Obrador: más de 59 mil millones de pesos con irregularidades que hoy siguen sin aclararse.
Lejos del discurso de combate a la corrupción, los señalamientos alcanzan a Pemex y a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, dos de los pilares del sexenio y de los megaproyectos insignia.
El informe revela que el dinero público volvió a perderse entre anomalías, observaciones y recursos sin comprobar, mientras el gobierno presumía austeridad y manejo “histórico” de las finanzas.
Y aunque las observaciones están en proceso de aclaración, la cifra golpea el discurso oficial:
el último año de la 4T cerró con decenas de miles de millones bajo sospecha








