En plena crisis legislativa y con el país enfrentando temas urgentes de seguridad, economía y protestas sociales, el diputado morenista Sergio Mayer decidió abandonar su curul… pero no por una causa social ni por un conflicto político, sino para entrar a un reality show.
El legislador solicitó licencia a su cargo para integrarse a La Casa de los Famosos, desatando una ola de críticas en redes sociales donde ciudadanos cuestionaron si para eso votaron por él o si el Congreso ya se convirtió en una plataforma para impulsar carreras en el espectáculo.
Mientras millones de mexicanos exigen resultados y los temas nacionales se acumulan en San Lázaro, uno de los representantes populares optó por cambiar el debate legislativo por las cámaras, los reflectores y la competencia televisiva.
La polémica no solo exhibe la delgada línea entre la política y el entretenimiento, sino que vuelve a poner sobre la mesa el cuestionamiento: ¿para Morena el poder es un encargo del pueblo o un trampolín para la fama?








