En un nuevo capítulo de la coyuntura más alarmante en seguridad pública, un autobús de pasajeros fue encontrado completamente solo sobre la carretera Valles–Mante, despertando el terror de quienes circulaban por la zona y la indignación de familiares y ciudadanos.
La unidad, identificada como perteneciente a la empresa Transportes Vencedor, fue localizada con el motor encendido y las pertenencias personales de los viajeros intactas dentro de la unidad, un detalle que deja más preguntas que respuestas. Las pertenencias olvidadas y la ausencia total de los pasajeros y del chofer sugieren una privación ilegal de la libertad bajo circunstancias que parecen pintadas por el miedo.
Mientras tanto, las instituciones encargadas de proteger a la población guardan silencio, sin dar cifras, informes o siquiera una declaración que explique lo que ocurrió. Las fuerzas de seguridad, incluyendo Guardia Nacional, Guardia Civil Estatal y policías municipales, acordonaron la zona y hasta redactan carpetas de investigación, pero no se ha confirmado cuántas personas estaban a bordo ni el paradero de las mismas.
Este suceso se suma a una olas de desapariciones sin aclarar que han generado indignación en todo México, donde la violencia y la impunidad parecen crecer bajo la pasividad de quienes deberían garantizar la seguridad. Familias enteras claman respuestas, pero la inacción de las autoridades alimenta la percepción de un Estado incapaz de detener la tragedia que se despliega en las carreteras del país.








