Mientras el resto del país carga con crisis económica, recortes, cuotas de recuperaciones, desabasto y bajos salarios, el **gobierno de Veracruz —liderado por Rocío Nahle— admitió que no tiene dinero para otorgar vales de fin de año a trabajadores del sector salud, un sector que ha estado al límite desde hace años.
La noticia estalló cuando el propio gobierno reconoció la falta de recursos para el bono, admitiendo un hueco en las finanzas públicas que afecta directamente a quienes más han dado durante la pandemia y la crisis sanitaria. Lo grave no es solo la ausencia de vales, sino el mensaje político y social que envía: mientras no hay dinero para premiar a quienes sostienen la salud pública, abundan gastos en propaganda, eventos partidistas y burocracia gubernamental.
Los trabajadores de la salud —médicos, enfermeras, camilleros y personal administrativo— no piden lujos, sino reconocimiento real por su labor y condiciones dignas. Que el gobierno diga que “no hay para vales” cuando presume logros, programas y apoyos millonarios en otros rubros suena a desprecio institucional hacia quienes salvan vidas.
Veracruz evidencia una vez más la desconexión entre la narrativa oficial de bienestar y la realidad de los trabajadores, que ven cómo sus derechos se recortan mientras el gasto político no se detiene.








