Mientras el gobierno presume “récords históricos” de empleo y bienestar, la realidad comienza a desmentir el discurso oficial. En noviembre, la creación de empleo formal en México registró una caída significativa, evidenciando el freno en la generación de trabajos estables justo cuando más se necesitan.
Aunque desde Palacio Nacional se insiste en que la economía va “requetebién”, los datos muestran otra historia: cada vez se crean menos empleos formales, lo que obliga a miles de personas a refugiarse en la informalidad o aceptar condiciones laborales más precarias.
Especialistas advierten que este retroceso no es casual. La combinación de incertidumbre económica, falta de confianza para invertir y decisiones gubernamentales erráticas comienza a pasar factura. El problema es que, mientras los números empeoran, el gobierno sigue apostando por el discurso y no por soluciones reales.
El contraste es brutal: propaganda de bienestar contra cifras que reflejan estancamiento, precariedad y un futuro laboral cada vez más incierto para millones de mexicanos








