Mientras México afronta niveles alarmantes de violencia, homicidios, secuestros y crimen organizado que controla calles enteras, el gobierno y legisladores de la CDMX parecen más preocupados por los juguetes “bélicos” que por las armas de verdad que matan y aterran a la población.
La propuesta de prohibir pistolas de juguete y otros juguetes con apariencia de armas ha generado incredulidad y críticas: ciudadanos señalan que parece una cortina de humo frente a la falta de resultados en seguridad. Según expertos, mientras se debaten figuras de plástico y colores, la violencia real sigue creciendo, y los grupos armados siguen operando con armas de alto poder.
Este enfoque no solo suena desconectado de la realidad; raya en lo absurdo cuando narcomenudeo, ejecuciones y desapariciones mantienen a familias en vela. Programas de bienestar, ferias y ahora prohibición de juguetes bélicos en lugar de estrategias contundentes contra la delincuencia… ¿es ese el plan de seguridad que ofrece el gobierno?








