La mano firme del Estado se impone una vez más. En la reciente protesta de la Generación Z, cinco manifestantes más han sido vinculados a proceso, confirmó la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México. Según el informe oficial, se les imputa asociación delictuosa y daño a la propiedad.
Lo extraordinario no es solo la vinculación, sino el contexto: una marcha que denunció impunidad, inflación, desempleo y decrecimiento económico, se transforma rápidamente en mano dura estatal. Mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum promueve la “seguridad democrática”, en la práctica muestra su talante autoritario: vallas, gases y ahora encarcelamientos.
El mensaje que se envía es doble: protesta sí, pero solo bajo los términos del poder. Y el “bienestar” prometido queda flotando en el aire, dejando en evidencia que la tolerancia no es para todos.
Cuando protestar cuesta: cinco jóvenes enfrentan proceso por marcha generación Z






