La gran promesa de la vivienda digna se derrumba. Mientras los precios se disparan, la construcción cae en picada y la situación se vuelve una “crisis estructural”, advierte la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI).
En los últimos 15 años el valor habitacional casi se triplicó (+184.7 %), mientras los salarios reales apenas alcanzan para comprar una vivienda de 300 mil pesos cuando el promedio del país ronda los 1.86 millones.
La construcción se desploma pese a la demanda —un desequilibrio que deja a miles sin futuro y al gobierno sin respuestas reales. Mientras se presume “inversión” y “bienestar”, la realidad es que las familias no pueden ni aspirar a un techo propio.
El círculo perverso: más caro construir, menos viviendas nuevas, menos gente puede acceder y el sistema se alimenta de especulación. Y todo esto mientras los que prometieron solución están distraídos.
¿Dónde está la vivienda digna que prometieron? Al parecer, tan solo en los discursos.








