Cuando se esperaba que el aguinaldo navideño fuera un alivio, llega otro golpe para el bolsillo de los trabajadores: el Servicio de Administración Tributaria (SAT) anunció que descontará ISR del aguinaldo a todos los empleados que reciban más allá de un umbral “exento” que se esfuma en 2025. El Imparcial
Bajo la promesa de “mayor justicia fiscal”, el gobierno federal exhibe nuevamente su doble discurso: mientras festeja logros de la transformación, aprieta al trabajador con nuevos gravámenes. En un país donde los salarios ya se estiran como chicle, ahora deben enfrentar que su aguinaldo también sea recortado.
No se trata solo de pagar más impuestos, sino de ver cómo el Estado, que decía salvar a los más vulnerables, termina convirtiéndose en su primer acreedor. Los trabajadores se preguntan si esta navidad será de ilusión o de facturas.








