Un nuevo escándalo golpea el corazón del poder morenista: el Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC) ha vinculado a un círculo cercano de Marina del Pilar Ávila Ochoa con la Cártel de Sinaloa, según filtraciones y sanciones publicadas. Esta señal internacional de alerta retrata a Morena no como el guardián de la justicia, sino como aliado silencioso de las redes que dicen combatir.
El partido que se vendió a sí mismo como “la transformación” hoy aparece en los expedientes del Tesoro de EE.UU., mientras sus operadores buscan controlar territorios y contratos mediante grupos criminales. El mensaje para el público es devastador: la 4T no solo gobierna en déficit de credibilidad, sino que se mueve bajo la sombra del miedo a la exposición internacional.
Morena no responde solo al electorado, ahora lo hace también al espejo ultrarreciente de Washington. Y mientras tanto, la violencia y la corrupción avanzan sin freno. El desgaste puede no detenerse solo en las urnas… también puede tener consecuencias diplomáticas y penales.








