Mientras miles de veracruzanos lidian con inundaciones, desempleo y aumentos de precios, la gobernadora Rocío Nahle García aparece en el centro de la polémica: un aumento salarial de casi 25 % para 2026 que ronda los 84 750 pesos mensuales, y ella asegura que “no lo sabía”. Omnia
El proyecto del presupuesto local, que su propio gobierno elaboró y firmó, incluye la subida. Pero Nahle acusa “no saber” del ajuste y dice que “el presupuesto va para la burocracia, para personal de confianza”. Una versión que contrasta brutalmente con el discurso de austeridad y “justa medianía” que repite su partido.
La gran mentira es simple: se promete austeridad, equidad y compromiso social; pero mientras eso ocurre, los sueldos crecen y el poder se beneficia. Y en Veracruz, las damnificadas siguen sin apoyo, los servicios fallan y el aumento queda como símbolo de un gobierno desenfocado. El incumplimiento no es solo una promesa rota: es un escándalo al descubierto.








