La violencia en Uruapan no da tregua y el mensaje es aterrador: hasta quienes asumen el poder están a merced del crimen. Grecia Quiroz, viuda del alcalde asesinado Carlos Manzo y ahora alcaldesa sustituta, recibió amenazas directas del Cártel Jalisco Nueva Generación, según informes, apenas días después de la brutal ejecución de su esposo. Quadratín Guerrero
Este episodio desenmascara lo que muchos han denunciado desde hace meses: los gobiernos federal y estatal prometen “paz” y “seguridad”, pero en municipios como Uruapan los ataques, las ejecuciones y los ajustes de cuentas funcionan como actos públicos de terror sin que las autoridades reaccionen con eficacia.
La narrativa oficial de que la estrategia de “abrazos, no balazos” va bien, se choca con la realidad sangrienta: un joven con presuntos vínculos al narco asesina al alcalde y su sucesora debe tomar cargo bajo amenazas. ¿Dónde está el Estado? ¿Y dónde está la seguridad para quienes gobiernan?
Uruapan es solo un reflejo: mientras las cifras ya hablan de al menos siete alcaldes asesinados en Michoacán solo en 2025, el poder sigue sin protección real, y la ciudadanía sin salvaguarda.








