Rocha Moya vuelve al poder en Sinaloa: ¿regreso por compromiso o búsqueda de fuero?
Después de 112 días de licencia, Rubén Rocha Moya retomó este viernes la gubernatura de Sinaloa. Su regreso ocurre en medio de los señalamientos de Estados Unidos que lo vinculan presuntamente con una red relacionada con el Cártel de Sinaloa.
El gobernador morenista anunció este viernes 21 de agosto su regreso al puesto que dejó temporalmente el pasado 1 de mayo, cuando crecieron las acusaciones provenientes de Estados Unidos en su contra.
Y aunque Rocha sostiene que regresa “con la frente limpia y en alto” y asegura que las investigaciones realizadas en México no encontraron elementos que lo relacionen con algún delito, su retorno inevitablemente abre nuevas preguntas políticas.
¿Por qué regresar precisamente ahora?
El regreso ocurre mientras Estados Unidos mantiene una ofensiva contra funcionarios y figuras políticas mexicanas señaladas por presuntos vínculos con organizaciones criminales.
En abril, autoridades estadounidenses acusaron a Rocha Moya y a otros nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa de presuntamente colaborar con la facción de “Los Chapitos” para facilitar actividades de narcotráfico a cambio de sobornos y respaldo político. Rocha ha rechazado categóricamente esos señalamientos.
El gobierno mexicano, por su parte, ha señalado que Estados Unidos no ha entregado las pruebas solicitadas para sustentar las acusaciones. La propia presidenta Claudia Sheinbaum había dicho que la decisión de regresar a la gubernatura correspondía al propio Rocha.
Pero políticamente, su regreso resulta incómodo.
Durante más de tres meses, Rocha permaneció fuera del cargo mientras una gobernadora interina encabezaba el Ejecutivo estatal. Ahora vuelve justamente cuando el caso continúa generando presión internacional y cuando Estados Unidos ha intensificado acciones contra personajes vinculados, directa o indirectamente, con investigaciones de narcotráfico y corrupción.
¿Fuero o gobernabilidad?
Aunque no existe evidencia pública que permita afirmar que Rocha regresó expresamente para evitar una eventual detención, su retorno sí abre una discusión sobre el fuero constitucional que acompaña al cargo de gobernador.
La pregunta política es inevitable: ¿por qué regresar ahora y no esperar a que concluyeran por completo las investigaciones?
Para sus críticos, el regreso puede interpretarse como una forma de recuperar el poder político y la protección institucional que implica ocupar nuevamente la gubernatura.
Para Rocha, en cambio, se trata simplemente de cumplir el mandato para el que fue elegido.
El propio gobernador sostiene que su regreso responde a su responsabilidad constitucional con los sinaloenses y que las investigaciones no encontraron elementos en su contra.
El problema también es para Morena
El regreso de Rocha Moya también representa un alivio político para Morena.
Durante semanas, la ausencia del gobernador alimentó preguntas sobre dónde se encontraba, por qué había solicitado licencia y cuál era realmente su situación frente a las investigaciones y acusaciones provenientes de Estados Unidos.
Ahora, al reincorporarse oficialmente al cargo, Morena evita —al menos temporalmente— que la ausencia de uno de sus gobernadores siga alimentando especulaciones.
Sin embargo, el regreso no elimina las preguntas.
Estados Unidos mantiene señalamientos contra Rocha y otros funcionarios de Sinaloa; el proceso internacional continúa y el caso sigue siendo uno de los mayores dolores de cabeza políticos para Morena.
Así, Rocha vuelve al Palacio de Gobierno con un argumento claro: dice que está limpio y que las investigaciones en México no encontraron pruebas en su contra.
Pero políticamente queda una pregunta sobre la mesa:
¿Regresó porque las acusaciones quedaron despejadas o porque, ante la presión internacional, era momento de recuperar el poder y el fuero constitucional?
La respuesta, por ahora, solamente la tiene Rubén Rocha Moya.








