La ministra Yasmín Esquivel volvió a encender la polémica al pedir al INE que se aplace la elección judicial prevista para 2027, argumentando supuestas complicaciones técnicas y de organización.
Sin embargo, su solicitud ha sido interpretada por críticos como un nuevo intento de Morena y sus aliados por frenar un proceso que podría quitarles control sobre el Poder Judicial.
La elección judicial fue presentada como una promesa de “democratización de la justicia”, pero ahora que se acerca, los mismos actores del oficialismo parecen buscar retrasarla.
Especialistas advierten que aplazarla solo beneficia a quienes hoy dominan tribunales y cortes, manteniendo privilegios y redes de poder intactas.
Para muchos, el mensaje es claro: cuando las reglas ya no les favorecen, prefieren mover el calendario.






