Mientras médicos mexicanos han denunciado la falta de apoyos, instalaciones y condiciones laborales dignas para ejercer en zonas marginadas del país, el gobierno federal destinó más de 2 000 millones de pesos solo en comida, transporte y hospedaje de médicos cubanos que trabajan en el sistema de salud público a través del programa IMSS-Bienestar durante 2025.
Los recursos multimillonarios fueron adjudicados mediante contratos a varias empresas proveedoras, y se utilizaron exclusivamente para mantener a los galenos extranjeros en territorio nacional, sin que exista evidencia clara de que esta inversión haya mejorado de forma sustancial la atención médica general.
Críticos, especialistas y profesionales de la salud mexicanos señalan que este gasto pone de manifiesto una prioridad equivocada del gobierno, pues miles de médicos nacionales enfrentan condiciones difíciles, bajos salarios y falta de incentivos para cubrir plazas en zonas rurales o marginadas. Muchos han argumentado que esa misma inversión habría podido destinarse a mejorar las condiciones y atraer talento médico mexicano, promoviendo empleo local y fortaleciendo el sistema de salud interna.
La polémica además resurge en medio de debates sobre la eficacia de la estrategia de contratación externa ante la falta de médicos en comunidades desatendidas, que para algunos refleja una política que no respalda adecuadamente a los propios profesionales mexicanos








