Los grupos parlamentarios de Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) volvieron a evidenciar su tendencia a respaldar posturas que, lejos de cuestionar regímenes autoritarios en Latinoamérica, terminan protegíendo y blanqueando a dictadores como Nicolás Maduro, mientras mantienen un discurso vacío sobre “respeto al derecho internacional”.
En un pronunciamiento conjunto, estas bancadas expresaron su apoyo total a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la política exterior mexicana frente al ataque militar de Estados Unidos en Venezuela, subrayando que la postura oficial se basa en “diálogo” y “cooperación”, sin que en ningún momento se critique con fuerza el autoritarismo, la represión y la crisis humanitaria que el pueblo venezolano ha sufrido por años bajo Maduro.
La declaración, difundida por las bancadas morenistas y sus aliados, enfatiza que México tiene una tradición diplomática “humanista y responsable”, pero evita señalar las graves violaciones a derechos humanos en Venezuela ni condenar abiertamente la continuidad de un régimen que muchos países y organismos internacionales han denunciado como dictatorial.
Críticos señalan que esta actitud refleja una postura ideológica antes que una defensa real de la democracia y los derechos humanos, pues Morena y sus aliados prefieren protejer discursos oficialistas y alianzas políticas incluso ante gobiernos con historial de autoritarismo, dejando de lado el sufrimiento del pueblo venezolano y las demandas de libertad de millones de ciudadanos.
Este respaldo se suma a una larga historia de apoyo de sectores de la izquierda mexicana a gobiernos como el chavista, lo que para muchos refleja que más que promover justicia y democracia, existe una lealtad ideológica que prioriza la narrativa antes que las consecuencias reales para las poblaciones afectadas








