Un nuevo escándalo ha puesto al descubierto la inactividad legislativa de los diputados de Morena, quienes parecen más interesados en obedecer órdenes desde arriba que en impulsar leyes que beneficien al país. En el más reciente periodo ordinario de la Cámara de Diputados, casi el 40 % de los 500 diputados federales no presentó ni una sola iniciativa propia, optando únicamente por adherirse a propuestas de otros o a proyectos colectivos.
La bancada morenista —que tiene la mayoría en San Lázaro— fue la que mostró la mayor falta de productividad: 122 de sus 253 integrantes (48 %) no enviaron ninguna iniciativa de su autoría, y 42 de ellos llevan más de 15 meses sin usar esta facultad desde que inició la Legislatura en septiembre de 2024.
Entre estos diputados “fantasma” hay quienes ni siquiera han presentado una proposición o exhorto, lo que deja en evidencia que muchos de los llamados representantes populares no ejercen su función principal de legislar, sino que se limitan a votar uniformemente y sin ideas propias, algo que críticos han vinculado a la disciplina de partido que impone órdenes desde la dirigencia de Morena y el gobierno.
En contraste, otros partidos como Movimiento Ciudadano lograron que casi todos sus diputados presentaran al menos un proyecto propio, lo que resalta aún más la falta de iniciativa personal y compromiso político de la mayoría guinda.
Este preocupante patrón —más obediencia que proposición— alimenta la percepción de que muchos legisladores morenistas están para votar lo que les digan, no para representar los intereses de sus electores o para solucionar problemas reales del país








