México enfrenta una crisis financiera histórica que golpea a cada ciudadano: según un análisis de la organización México Evalúa, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador le heredó a Claudia Sheinbaum una deuda pública sin precedentes, a pesar de las promesas de “finanzas responsables” y austeridad.
Al cierre del sexenio pasado, la deuda pública del país alcanzó 17.4 billones de pesos, equivalente a más de la mitad de todo lo que genera la economía mexicana, lo que significa que cada mexicano debe aproximadamente 131 738 pesos por concepto de deuda heredada al gobierno de Sheinbaum.
Este panorama contradice la narrativa oficial de estabilidad económica, pues mientras se presume disciplina fiscal, los números muestran un país profundamente endeudado y con menos margen de maniobra para atender servicios básicos y emergencias, afectando directamente la calidad de vida de millones de personas.
Críticos señalan que esta enorme deuda no solo refleja un mal manejo presupuestal, sino que también pone en riesgo al país, ya que gran parte de los recursos futuros se destinarán a pagar intereses y compromisos financieros, en lugar de invertir en educación, salud o seguridad.
Mientras tanto, la administración actual enfrenta el dilema de cómo pagar una deuda histórica sin dañar aún más la economía o imponer cargas fiscales adicionales, dejando a los mexicanos con el peso —literal y figurado— de las decisiones pasadas








