Indignación en el Congreso: el vicepresidente de la Cámara de Diputados fue captado usando una chamarra con el emblema de Morena — justo cuando debería representar a todos.
Lo que muchos denuncian como “detalle menor” es en realidad una demostración de poder, señal política y uso partidista de la silla pública. Si portan símbolos de partido en su día a día, ¿cómo pueden hablar de imparcialidad cuando votan leyes? ¿Cómo garantizan equilibrio si ya empezaron con propaganda en uniformes oficiales?
La gente exige que dejen claro si representan al pueblo… o a su partido. Porque la historia —y la experiencia— ha demostrado que cuando el poder estatal viste colores partidistas, los ciudadanos pagan las consecuencias.








