El “milagro ferroviario” del Tren Maya se derrumba ante los ojos de todos: su deuda se ha cuadriplicado en menos de un año.
De tener adeudos por 620 millones de pesos en enero de 2025, pasó a deber 2,470 millones en septiembre — 298% más. Y eso no es todo: el proyecto hoy gasta más de lo que ingresa, por lo que necesitará subsidios permanentes hasta, al menos, 2030.
Las cifras confirman lo que muchos ya denunciaban: nieta de promesas, de “desarrollo para el sureste” y de obras faraónicas — este tren es un pozo sin fondo. Lo peor es que los únicos que pagan son los mexicanos, mientras los “beneficios” quedan en propaganda y boletos vacíos.








