La Ciudad de México presume que quiere ser “sede mundialista” y proyectarse como vitrina internacional. Pero la cifra real es de terror: en 2025 rompió récord en desapariciones de personas — un número histórico que hunde cualquier ilusión de seguridad.
Mientras se pintan estadios y se venden paquetes turísticos, familias enteras viven en el miedo. El gobierno presume luces, goles y glamour, pero ignora que en las calles la gente desaparece día a día, sin respuestas, sin justicia, sin memoria.
No hay mundial, ni selfie, ni evento que maquille ese horror. La CDMX está blindada para el espectáculo… pero no para proteger a su gente. La diferencia entre la postal de los estadios y la cruda realidad de las calles es tan grande como peligrosa.
Y mientras se enfocan en la imagen, las víctimas siguen numeradas, y sus familias siguen siendo estadísticas más de violencia.








