La tan anunciada ovación popular se desinfló en minutos: durante el mitin de Claudia Sheinbaum en el Zócalo, cientos de personas comenzaron a abandonar el sitio antes de que empezara su discurso.
Lo que se pintó como una demostración de respaldo masivo, quedó como lo que es en realidad: un acto armado, con acarreados obligados a permanecer el tiempo justo para las cámaras —pero que no aguantaron ni las primeras frases.
Las imágenes y los hechos lo demuestran: no era fervor popular, era logística partidista. Y cuando la sobreventa de “apoyos ciudadanos” falla, el silencio y las salidas lo dicen todo.
Mientras gobiernos que despintan la seguridad, salud y bienestar de la gente, se esfuerzan por llenar plazas vacías. Un recordatorio brutal de que el apoyo real no se exige con autobuses y promesas: se gana con resultados.








