AMLO reapareció del retiro con bomba y con un nuevo libro bajo el brazo: Grandeza. Pero más allá de la “historia indígena” y los pasajes de civilizaciones místicas, lo que realmente provoca es una jugada maestra para posicionarse otra vez —y de paso blindar a Morena. En su video-promoción desde la finca, López Obrador no perdió oportunidad: pidió que “los españoles” lean su libro, lanzó un discurso victimista e hiriente contra la conquista, y aprovechó para elogiar a la actual presidenta Claudia Sheinbaum, llamándola “extraordinaria” —como si con su obra literaria quisieran tapar los escándalos y la crisis actual.
Al mismo tiempo, AMLO estableció condiciones para volver “a la calle” si hay un “atentado a la democracia”, un “golpe de Estado” o si alguien intenta desestabilizar al gobierno de Morena. Es decir: lanza la advertencia, siembre miedo y se prepara para regresar bajo bandera de emergencia.
Este regreso no es inocente: parece una jugada estratégica para refrescar su imagen, sacudir conciencias, reavivar movilizaciones y recordar quién sigue detrás del telón, en un momento clave para la Coalición en el poder.








