La presidenta Claudia Sheinbaum llamó hoy a las colectivas feministas a manifestarse de forma pacífica este 25 de noviembre, día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres.
El discurso oficial es de apoyo… pero la realidad es otra: en el pasado las manifestaciones que reclamaron justicia fueron reprimidas, vallas fueron instaladas y actos de protesta fueron tratados como disturbios.
La invitación a manifestarse “de forma pacífica” suena más bien como un intento de control anticipado que de acompañamiento. Cuando el propio Estado dice que los movimientos deben pedir permiso, el “apoyo” se convierte en advertencia. El gobierno dice ser protector, pero la historia lo muestra como regulador de la protesta.








