EL DERRAME QUE PEMEX DICE QUE NO FUE SUYO TIENE SU NOMBRE EN LOS REGISTROS. El gobierno federal lleva semanas culpando a un misterioso “buque privado” y a “chapopoteras naturales” por el desastre ambiental que contamina 630 kilómetros del Golfo de México. Pero la investigación periodística de El País y el reporte científico del Sistema de Detección de Hidrocarburos Marinos (SIDEMHMA) apuntan en otra dirección: a un buque ligado a Pemex llamado “Árbol Grande”.
Los hechos documentados son contundentes. En febrero de 2026, Pemex realizaba trabajos de mantenimiento en el ducto Old AK-C, que conecta la plataforma Akal-C con Dos Bocas y transporta crudo tipo maya. El buque “Árbol Grande”, especializado en mantenimiento de ductos y operado por Diavaz, contratista de Pemex con contrato de 11 mil millones de pesos firmado en 2025, estuvo anclado casi 200 horas sobre ese ducto activo del 9 al 16 de febrero. Imágenes satelitales del 14 y 15 de febrero muestran una mancha de hasta 55 kilómetros cuadrados exactamente en esa zona. El ducto ya había presentado un derrame en 2025. El reporte científico detectó anomalías desde el 8 de febrero, con más de 70 imágenes satelitales que confirman la expansión desde Tabasco y Campeche hacia Veracruz.
La probabilidad de origen natural, concluye el análisis, es baja.
Mientras tanto, el gobierno de Claudia Sheinbaum sigue buscando a un buque “privado” que nadie ha identificado, Rocío Nahle dice que ya estaba controlado, 40 especies marinas han muerto, 16 mil familias pesqueras están sin trabajar y el Golfo sigue manchado. La transformación se atora sola, pero el crudo fluye.





