La bomba laboral ya estalló en Pemex. Trabajadores petroleros tomaron la avenida Marina Nacional y paralizaron una de las zonas clave de la Ciudad de México para exigir lo que aseguran es un derecho incumplido: el aumento salarial prometido que nunca llegó.
La protesta no es menor. Participan técnicos, profesionistas y jubilados que denuncian no solo falta de pago, sino también condiciones laborales precarias, falta de equipo y abandono institucional en una de las empresas más importantes del país.
Los manifestantes acusan directamente a Pemex de incumplir acuerdos, mientras que la empresa, según ellos, se escuda en que “no hay dinero”, una explicación que no convence a quienes aseguran que son precisamente ellos quienes generan la riqueza energética del país.
El bloqueo lleva ya más de un día y ha provocado caos vial en la zona, evidenciando que el conflicto ya escaló a un punto donde los trabajadores están dispuestos a presionar hasta ser escuchados.
El mensaje es claro: mientras el discurso oficial presume estabilidad, en el terreno real los trabajadores estratégicos del país denuncian abandono, incumplimientos y falta de respeto a sus derechos laborales.








