Ciudad de México.— Lo que debía ser un símbolo de conservación animal se está convirtiendo en un escándalo que sacude a la capital del país.
Desde que Clara Brugada asumió el gobierno de la Ciudad de México, al menos 384 animales han muerto en los zoológicos capitalinos, de acuerdo con información obtenida mediante la Plataforma Nacional de Transparencia.
Pero detrás de la cifra hay historias que han provocado indignación.
Reportes oficiales muestran que varios animales murieron tras traumatismos dentro de sus recintos, infecciones que no habrían sido atendidas a tiempo o diagnósticos ambiguos registrados simplemente como “choque”.
Una etiqueta médica que para muchos activistas funciona como una explicación genérica que evita detallar qué ocurrió realmente.
Uno de los episodios más impactantes ocurrió en el Zoológico de San Juan de Aragón.
El 8 de diciembre de 2024, cinco mapaches murieron dentro de su recinto.
La causa oficial: “choque”.
Pero reportes señalan que los animales se electrocutaron en un bebedero tras una reparación deficiente en una bomba de agua. Los cuerpos fueron descubiertos hasta que visitantes alertaron que los mapaches flotaban en el agua, generando indignación entre activistas.
El caso no fue el único.
En el Zoológico de Chapultepec) murió una jaguar hembra de apenas 10 meses de edad, considerada una especie prioritaria para conservación.
El reporte oficial volvió a registrar la misma causa: “choque”.
El caso pasó prácticamente desapercibido para el público.
Las críticas también apuntan a la administración de Adriana Fernández Ortega, titular de la Dirección General de Zoológicos y Conservación de la Fauna Silvestre.
Durante su gestión previa en el Zoológico “Los Coyotes” habrían muerto más de 200 animales, varios de ellos por infecciones tratables que no recibieron atención médica oportuna.
A pesar de esos antecedentes, fue ratificada en el cargo.
A esto se suman irregularidades en solicitudes de transparencia, donde autoridades han entregado documentos borrosos, archivos incompletos o respuestas que argumentan que la información solicitada es “demasiada”.
Todo ocurre mientras el gobierno capitalino presume una política de defensa animal.
Por eso la indignación crece.
Porque para muchos ciudadanos la pregunta es inevitable:
Si la Ciudad de México presume proteger a los animales… por qué siguen muriendo cientos dentro de sus propios zoológicos.
Y más aún:
¿Quién está respondiendo por estas muertes?








