Mientras en México millones de ciudadanos enfrentan inseguridad, hospitales saturados y falta de apoyo social, el gobierno de Claudia Sheinbaum decidió gastar 25 millones de pesos del erario en imprimir millones de libros… no para los mexicanos, sino para regalarlos en países como Cuba y Venezuela. Un lujo ideológico financiado con dinero público que vuelve a encender la indignación nacional.
El dinero salió del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado y fue entregado al Fondo de Cultura Económica, tras una solicitud directa de su director, en un proyecto que prometía distribuir 2.5 millones de libros en América Latina. Sin embargo, ni siquiera existe evidencia clara de que estos libros hayan llegado a su destino, dejando dudas sobre el verdadero uso de los recursos públicos.
Lo que más indigna es el contraste brutal: mientras el gobierno destina millones a proyectos internacionales con tintes políticos, comunidades mexicanas siguen abandonadas, con apoyos mínimos y necesidades urgentes sin resolver. Para muchos, esto confirma una prioridad clara: primero la agenda ideológica y el protagonismo internacional, y después —muy después— los propios ciudadanos.
El mensaje es devastador: el dinero que debería servir para mejorar la vida de los mexicanos termina financiando proyectos en el extranjero, mientras el país enfrenta una de sus peores crisis de seguridad y bienestar.








